10.5.13

Dos poetes, Finzi-Contini

A vegades hi ha textos aliens que et sorprenen per la proximitat amb la sensibilitat pròpia. És el que m'ha passat en llegir aquest post d'Enrique García-Máiquez en què compara dos poemes: un de seu i un de Miguel d'Ors. Són uns magnífics poemes; això no em va sorprendre perquè són uns magnífics poetes. Però sí que em vaig sentir frapat en llegir una cosa tan propera en infinitat d'aspectes: el record dels pares, la mirada dels fills, la bellesa de determinades accions esportives (i sobre tot l'elegància vintage de les escenes esportives), el tennis en el cas del poema de d'Ors... Fins i tot la referència a l'obra de Bassani El jardí dels Finzi-Contini.
No voldria comparar-me en absolut amb aquests grans poetes i sé que quedaré molt malament a la foto, però, després de llegir Salto i Revés, no puc deixar de reproduir aquí un inèdit meu, que puc assegurar que va ser escrit abans de llegir-los i comparteix una certa atmosfera amb els anteriors:

Campo de deportes
               a Alvaro de Campos
Raquetas de madera
-Maxpli, Slazenger-
dibujan en el aire
arcos imposibles.
Golpean con sus cuerdas
-de tripa de cerdo-
bolas blancas Dunlop Fort.

Su cloc tendría un eco
de ese jardín de Ferrara
de los Finzi-Contini,
si ello fuera posible
en este pequeño pueblo.
Mientras, las banderas ondean,
-rojo, amarillo, negro-
impasibles al tiempo,
en sus firmes mástiles.
Está cerrado el gimnasio,
con sus cuerdas, potros y plíntons,
tan odiosos,
tan odiados.

Se desconchan las paredes
de la piscina celeste,
vacía y muerta
en invierno
como una ballena varada.
Jugamos al fútbol
sobre la pista de cemento,
corriendo tras el balón
como si nos fuera en ello la vida.

Y no hay nada más cierto:
nos iba la vida en ello.

Nunca habremos vivido
con tanta realidad.
Nunca habremos luchado
con tanta razón.
Nunca habremos sentido
con tanta verdad.

Como aquella niña
que el solitario poeta portugués
veía desde su ventana
comiendo chocolate,
ahí estamos nosotros
desenvolviendo el papel de plata
de cada contraataque,
rematando los córners
con nuestra frente
inerme aún al engaño.

¡Corre! ¡Chuta fuerte!
Te va la vida en ello.

***
I, per cert, de Revés de Miguel d'Ors m'han agradat especialment aquests versos:

[...] Tú tienes —hoy lo sé—

cuarenta y tres, y estás en el momento
dorado de tu vida. Un halo heroico
circunda tu figura.

43 anys, moment daurat de la vida. Potser sí...

1 comentari:

Enrique García-Máiquez ha dit...

Muchísimas gracias por todo, que es mucho. Me encanta el catalán, lógicamente, y me sabe muy bien verme citado en ese idioma. Exulto de satisfacción con la coincidencia —ya a tres bandas— entre nuestros poemas y que en el tuyo (espléndidos los arcos imposibles) se diga expresamente lo que yo sólo después percibí de los Finzi-Contini. Y mejor expresado: es un eco.
Abrazos grandes.