Renard es dibuixa en el seu dietari sincer, enginyós, escèptic, punyent. Deuria ser difícil de tractar, com antipàtic resulta a vegades en la lectura. Escriu, això sí, veritats com punys. Aquesta anotació, del 2 de gener de 1890, és una de les meves preferides:
Se puede ser poeta y llevar el pelo corto. Se puede ser poeta y pagar el alquiler. Aunque sea poeta, uno puede acostarse con su mujer. Un poeta, a veces puede escribir en francés.
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21.5.12
6.5.12
Els bous de Renard
Començo a llegir una selecció dels diaris de Jules Renard. Només començar, a la primera pàgina, això:
El talento es cuestión de cantidad. El talento no se demuestra escribiendo una página, sino trescientas. No hay novela que una inteligencia mediana no pueda concebir, ni frase tan hermosa que no la pueda construir un principiante. Pero hay que empuñar la pluma, preparar el papel, ir llenándolo pacientemente. Los fuertes no dudan. Se sientan a la mesa, dispuestos a sudar. Llegarán al final. Acabarán la tinta, gastarán el papel. Esta es la única diferencia entre los hombres de talento y los cobardes que nunca empezarán. En literatura sólo existen los bueyes. Los genios son los más gordos, los que penan dieciocho horas al día de forma infatigable. La gloria es un esfuerzo constante.
I tot plegat sona com una d'aquelles veritats que, sabent-les certes, encara dolen més.
El talento es cuestión de cantidad. El talento no se demuestra escribiendo una página, sino trescientas. No hay novela que una inteligencia mediana no pueda concebir, ni frase tan hermosa que no la pueda construir un principiante. Pero hay que empuñar la pluma, preparar el papel, ir llenándolo pacientemente. Los fuertes no dudan. Se sientan a la mesa, dispuestos a sudar. Llegarán al final. Acabarán la tinta, gastarán el papel. Esta es la única diferencia entre los hombres de talento y los cobardes que nunca empezarán. En literatura sólo existen los bueyes. Los genios son los más gordos, los que penan dieciocho horas al día de forma infatigable. La gloria es un esfuerzo constante.
I tot plegat sona com una d'aquelles veritats que, sabent-les certes, encara dolen més.
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