25.10.10

Notas de Binissaida (VIII)

Un jardín en septiembre

La casa vecina es aún más majestuosa que Binissaida de Devant. No recuerdo su nombre, si es que lo tiene, pero sí su visión imponente viniendo desde la carretera: sus ornamentaciones en forma de arco enmarcando las ventanas, su blanca capilla coronada por una imagen de la Virgen, el antiguo abrevadero de piedra junto a la entrada.
Desde el camí de cavalls que pasa junto a la finca se puede ver bien el jardín. Recuerdo bien su piscina, las macetas con flores, algunos arbustos… Pero estos detalles carecen de importancia. Si algo llama la atención en este jardín es su soledad. No abandono, puesto que está perfectamente cuidado, pero sí soledad.
Recuerdo que de niño, en la siempre bulliciosa casa de mis padres, llegaba un día de septiembre en el que el ajetreo estival terminaba súbitamente. Mis hermanos mayores volvían a la ciudad a estudiar, las visitas de parientes y amigos cesaban, la calle quedaba casi vacía de coches. Esto me provocaba una gran tristeza, tan intensa como fugaz, puesto que pronto quedaba olvidada por la rutina de un nuevo curso.
La soledad de este jardín produce una impresión similar. No tanto por estar vacío como por su apariencia de haber tenido muy recientemente una vida intensa, que acabó, con toda seguridad, al morir agosto. No es difícil imaginar –basta con cerrar los ojos- a niños bañándose en esa piscina, oír los gritos inseparables de ese baño feliz. Tampoco resulta extraño representarse a los padres leyendo sus libros en las hamacas o a la abuela trajinando en la cocina, dirigiendo las labores del servicio.
Los ecos de todos estos habitantes estivales resuenan aún en el jardín de esta noble casa menorquina, aunque con el paso de los días de septiembre sus voces se van apagando, del mismo modo que al tirar una piedra a un río las ondas concéntricas van difuminándose al correr el tiempo.
Historias de jardines vacíos en septiembre, imágenes de poesía de Eloy Sánchez Rosillo: esto es lo que ve, intuye o imagina el paseante que se adentra solo por estos caminos llenos de piedras y fantasmas.

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